Los truenos han ido empujándome hacía la oscuridad de mi cabaña. El fuerte viento castiga mi cara lastimando la piel. Las gotas de agua refrescan e hidratan mis cansados ojos. Ojos que pesan de la luz, de los destellos que la tormenta ha provocado. Me encuentro confundido, desorientado en medio de ella. La luz cegadora de los relámpagos me ha hecho pensar en cuanta energía se pierde, en el poder que un rayo tiene. He pensado en la de veces que mi vida se ha visto cubierta por grandes y oscuras nubes de odio, envidia, celos, mentiras...
Nubes que en ocasiones provenían de los vientos que mueven mi vida. En otras su procedencia era lejana a mí.
Ya sea de una u otra manera esas nubes descargaban sobre mi toda su fuerza y la bloqueaban por completo, me dejaban sin claridad, me cubrían, me ocultaban.
Hay que esperar a que salga el sol, tengo que mirar arriba y buscar una raja en el cielo, un atisbo de esperanza a la cual aferrarme. Esa es la única solución, después de la tormenta siempre viene la calma, es en esa calma cuando debo pensar, en ese momento es cuando debo evaluar si merece la pena generar esas oscuras nubes en mi vida.
La tormenta de hoy ha conseguido ocultarme en la cabaña, pero pronto saldrá el sol.
No dejaré que las nubes cubran mi vida, no ayudare a que la tempestad sople contra mí.
No alimentaré mi vida con vientos.....
http://youtu.be/T6sx0s4sRwo
http://youtu.be/T6sx0s4sRwo

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