martes, 4 de octubre de 2011

El mensaje



Esta mañana he lanzado una botella al océano. Era una bonita y transparente botella de cristal. En su interior hay un pequeño mensaje. Algo que no tiene una finalidad clara. No sé muy bien porque he lanzado esa botella, tampoco tengo claro que me ha llevado a introducir un papel donde tan solo pone ¿Hay alguien ahí?
Creo que es la necesidad de saber que no estamos solos la que nos empuja a buscar compañía, a saber que a un hola lo acompañará otro, que un Adiós será envuelto en un hasta pronto.
La botella no volverá y el mensaje no tendrá respuesta. No habrá eco en la montaña.
La orilla recibe las dulces palabras de las olas, las nubes conocen los secretos del cielo y el sol, el sol a todos nos ve, nadie puede esconderse de su calor. La naturaleza se comunica de mil y una maneras.
Necesito oír una voz, una voz que no sea la mía. Creo que la espera me está empezando a descentrar. Ese mensaje es un silencioso grito de desesperación. Una acción que esconde temores mayores ¿Y si no obtengo respuesta? ¿Y si mi voz vuelve vacía?
El hombre debe enfrentar la soledad acompañado…

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