martes, 14 de septiembre de 2010

Soledad y terminaciones nerviosas


Aquí en la isla estoy solo, no tengo compañía. La soledad definitiva es algo que no se busca,la encuentras en un callejón de la vida o el orgullo te la regala.
Las personas nos necesitamos unas a otras como las letras. Una "C" no tiene ningún sentido sola, necesita a la "O", la "M" , la "E" y la "R" para comer, La "A" necesita a la "M", la "A" y la "R" para poder amar. Las personas somos iguales, nos necesitamos unas a otras para poder generar sentimientos, estos sentimientos crean unos lazos entre nosotros parecidos a un sistema nervioso invisible.
Recuerdo cuando mis hijos empezaron a escribir, les enseñaron a coger el lápiz, y sin levantarlo de la hoja escribir palabras, iban formando conexiones entre una letra y otra, uniones que las hacían indivisibles, alianzas que les daba sentido, las fortalecía. Con el tiempo y al hacernos adultos las vamos separando una de otra, al igual que en nuestra vida vamos empezando a buscar ese espacio vital de 50 centímetros entre unos y otros, espacio que se va agrandando y que con el tiempo sólo Internet y el móvil puede acercar que no unir.
Nos engañamos si pensamos que no necesitamos a nadie. Las relaciones crean esas uniones entre las personas que con el tiempo se convierten en sentimientos. Son como terminaciones nerviosas que nos unen. Si tocan a la otra persona lo noto, si la acarician, si la golpean, si la besan, Esa red de tejidos invisibles en prácticamente indestructible. No hay distancia que la rompa, puertas que la bloquee, muralla que la pare, entra por las ventanas por el techo, atraviesa muros, celdas...hasta dar con la persona ya sea para odiarla o amarla...

Mis tejidos invisibles me dicen que estás bien, los tuyos seguro que te dicen lo mismo de mí. No sé cuando volveré, pero mientras, nuestra invisible unión nos mantendrá vinculados, ¿sabes porqué? porque te necesito...

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