
Hoy respiro con gran fuerza, inhalo el aire de mi entorno con potencia y lo conservo en mis pulmones durante largo tiempo, impidiendo que salga, evitando que me deje, buscando su compañia....
Es curioso como un acto involuntario trae tanta voluntad a nuestras vidas. Como un simple gesto aporta complicadas vivencias, son las paradojas de la existencia.
Hoy me encuentro raro, diferente, ausente, he oído una canción y ha transformado mi entorno. Me fascina que una concatenación de notas puedas modificar mi visión de un simple día. No cambia las vicisitudes momentáneas, pero si las baña de esperanza o desesperación. El cuerpo sigue la melodía de la canción, el latido se posiciona en paralelo al ritmo y lo acompaña durante el tiempo que este perdure. Son amigos, la música guía al corazón hacia terrenos interiores difícilmente alcanzable de otra manera.
Cuando el corazón es incapaz de seguir su ritmo pide ayuda a miembros externos manos, pies, cuello... para que le acompañen es su difícil tarea. Siempre he pensado que es más complicado hacer música para el corazón.
Esa melodía me ha recordado momentos juntos, tu boca, tus ojos, tus manos. Tu imagen se está difuminando de mi memoria. cada vez me cuesta más recordar el contorno de tus ojos, la curva de tu espalda...
Lo peor es que no tengo una fotografía tuya, no tengo manera de refrescar tu imagen en mi memoria. Las fotografías son como post-it que evocan momentos vividos, lugares visitados, nos ayudan a no olvidar, a recordar, a que una imagen perdure en el tiempo.
Cuando pasamos momentos que queremos abandonar rompemos fotos, arrancamos caras de estas, tachamos. Hacemos lo mismo que nuestro cerebro con las malas experiencias las condenamos al ostracismo.
No es mi caso.
El sol brilla en todo lo alto, el mar esta revuelto y mi corazón late con serenidad..........TE QUIERO.
Es curioso como un acto involuntario trae tanta voluntad a nuestras vidas. Como un simple gesto aporta complicadas vivencias, son las paradojas de la existencia.
Hoy me encuentro raro, diferente, ausente, he oído una canción y ha transformado mi entorno. Me fascina que una concatenación de notas puedas modificar mi visión de un simple día. No cambia las vicisitudes momentáneas, pero si las baña de esperanza o desesperación. El cuerpo sigue la melodía de la canción, el latido se posiciona en paralelo al ritmo y lo acompaña durante el tiempo que este perdure. Son amigos, la música guía al corazón hacia terrenos interiores difícilmente alcanzable de otra manera.
Cuando el corazón es incapaz de seguir su ritmo pide ayuda a miembros externos manos, pies, cuello... para que le acompañen es su difícil tarea. Siempre he pensado que es más complicado hacer música para el corazón.
Esa melodía me ha recordado momentos juntos, tu boca, tus ojos, tus manos. Tu imagen se está difuminando de mi memoria. cada vez me cuesta más recordar el contorno de tus ojos, la curva de tu espalda...
Lo peor es que no tengo una fotografía tuya, no tengo manera de refrescar tu imagen en mi memoria. Las fotografías son como post-it que evocan momentos vividos, lugares visitados, nos ayudan a no olvidar, a recordar, a que una imagen perdure en el tiempo.
Cuando pasamos momentos que queremos abandonar rompemos fotos, arrancamos caras de estas, tachamos. Hacemos lo mismo que nuestro cerebro con las malas experiencias las condenamos al ostracismo.
No es mi caso.
El sol brilla en todo lo alto, el mar esta revuelto y mi corazón late con serenidad..........TE QUIERO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario