Llevo algunos meses y empiezo a sentir el agobio de la soledad, esa compañía que solo se quiere cuando la buscas, pero que nunca es bienvenida por obligación.
Trabajo en la fabricación de una choza para poder protegerme de las lluvias, con tanta tarea estoy empezando a notar la rutina, una rutina que poco a poco se va apoderando de mi realidad cotidiana hasta convertirla en un verdadero hastío; ¿cómo es posible que una situación como esta, perdido en una isla, pueda pasar a un segundo plano?; la respuesta es fácil, la cotidianidad ha atrapado mi desesperación y esperanza. Un estado que me hace olvidar el verdadero propósito de mis proyectos aquí en la isla...QUIERO SALIR....
Hoy caminaba por la playa agobiado mirando la arena y pensaba que jamás saldré , que todo es en vano, que debo empezar a pensar que esta es la vida que me espera; lo curioso es que esos mismos pensamientos los he tenido cuando me encontraba en mi ciudad, con los problemas lastrados de esa realidad.
En medio de ese momento he levantado la vista y el cielo me ha sorprendido, ¿sigues ahí? sería la pregunta que le haría,- me había olvidado lo siento...
Al mirar al cielo me he dado cuenta de que hacía mucho que no lo hacia, que hace tiempo que no pienso en lo insignificante que soy; mi realidad me ha absorbido tanto que solo he sido capaz de mirar al frente, he olvidado que mi socorro viene de arriba, que mi salida está allí y sobre todo que lo que me hace seguir adelante es saber que no estoy solo...
P.D: Pensamiento creado sobre Glory Box de Portishead

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