
Llevo toda la mañana buscando algo que comer, abatido y cansado, no sé muy bien que hacer……..
La lluvia comienza a caer creando una melodía sobre mi piel, como baquetas golpeando el lado más agudo de un xilófono. Una tras otra la melodía me envuelve, me posee, olvido el tiempo aquí.
La lluvia comienza a formar pequeños caminos que recorren mi piel, como riachuelos que a su paso arrastran la suciedad que se encuentran. Estos van dejando al descubierto mis manos, mis pies, mis ojos en definitiva lo que soy. Es curioso como el agua es capaz de hacer sentir limpio el cuerpo y el alma, mis manos y mi corazón.
Siento la lejanía de cosas que siempre consideré vitales …..mi casa, mi trabajo, mi cama……..y van floreciendo las que le dan sentido.
Es la primera vez en más de una semana que puedo ducharme, puedo cerrar los ojos, mirar arriba y dejar que el agua trabaje , me ayuda a sentirme limpio.
Poco a poco unas lágrimas van asomando por mis ojos, avergonzadas se camuflan con las gotas de lluvia en su afán de arrastrar la suciedad hasta mis pies.
Me siento abatido, lloro por primera vez, no quiero desfallecer, no quiero, no puedo……..extrañamente al abrir las ojos me doy cuenta que esas lágrimas me acercan a la realidad: sigo vivo.
Estas son el único medio de comunicación que tiene el corazón para transmitir lo realmente importante, me habla, me dice que me quiere, que quiere a mi familia, que quiere mi felicidad….
A menudo, Dios mío, olvido del amor que siento por ti, para mi tranquilidad, tú jamás te olvidarás de mí.
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